Ciudad de México no es un ambiente de prueba justo para ningún sistema de conducción autónoma. Es un ambiente de prueba perfecto. Taxis que se detienen sin señal, motocicletas que aparecen de la nada, peatones que cruzan donde no deben, baches que el mapa no conoce, y semáforos que parpadean en ámbar como advertencia o como invitación — depende del conductor.
Pusimos FSD a trabajar aquí durante un mes. 1,000 kilómetros reales. Esto es lo que encontramos.
El escenario de prueba
Usamos el Tesla Model 3 Highland 2024 con HW4 — el hardware de última generación que habilita FSD supervisado. Las rutas incluyeron: Periférico en hora pico, Insurgentes completo de sur a norte, Viaducto, calles de la Condesa y Roma, y algunas incursiones a Tlalpan y Xochimilco donde el caos vehicular alcanza niveles difícilmente reproducibles en ningún otro lugar del mundo.
Lo que FSD hace bien en CDMX
Autopista y vías rápidas
En Periférico y viaducto con flujo razonablemente ordenado, FSD se desenvuelve con una fluidez que sorprende. Los cambios de carril son suaves, la distancia de seguimiento es consistente y el sistema maneja bien las incorporaciones. En estas condiciones, supera cómodamente a conductores promedio.
Reconocimiento de topes
Este fue el hallazgo más interesante. FSD detecta la mayoría de los topes — incluyendo los no señalizados — gracias a la visión computacional que identifica el patrón visual antes que el mapa. No es perfecto, pero es mejor de lo esperado para infraestructura que no existe en los datos de entrenamiento estadounidenses.
"En Insurgentes sur, FSD frenó ante un tope no marcado en el mapa antes de que yo lo viera. Eso no es suerte — es visión."
Donde FSD falla (o requiere intervención)
Motocicletas y motos de delivery
El punto más débil. Las motos que zigzaguean entre carriles generan intervenciones frecuentes. FSD las detecta pero su modelo de predicción asume comportamiento más conservador del que tienen en CDMX. Requiere supervisión constante en zonas con alta densidad de motos.
Intersecciones sin semáforo
Las glorietas y los cruces de prioridad implícita son el segundo talón de Aquiles. El sistema tiende a ser demasiado conservador — en algunos casos se detiene innecesariamente porque no puede inferir la intención de otros conductores en cruces sin señalética clara.
- Rotondas: comportamiento inconsistente
- Cruces de mercado: intervención recomendada siempre
- Calles angostas con estacionamiento en doble fila: requiere asistencia manual
Conclusión práctica
FSD en CDMX es una herramienta útil, no una solución autónoma. En vías rápidas y autopistas reduce significativamente la fatiga del conductor. En ciudad densa requiere supervisión activa. El nombre "Full Self-Driving" sigue siendo aspiracional — pero la dirección técnica es correcta y la mejora entre versiones es tangible.
Para el conductor que hace largos trayectos en Periférico diariamente: vale la pena. Para quien maneja exclusivamente en el centro histórico: todavía no.